Aquí se rompió una taza…


La llegada del coronavirus al mundo y la rapidez con la que se propaga ha puesto en jaque las estrategias de trabajo a distancia que algunas empresas ya habían comenzado a implementar. Si bien no todas las empresas son susceptibles de implementar estrategias de trabajo a distancia y Home Office a sus empleados debido a la naturaleza de sus operaciones, entre las empresas que sí podrían haber hecho algunos esfuerzos anticipadamente, no había forma de prever la llegada de esta situación. La gran mayoría ni siquiera tenía un plan para trabajo a distancia. Aquellas empresas que habían comenzado a implementar estrategias de trabajo a distancia no consideraron que esta situación iba a llegar a comprobar que los esfuerzos estén dando resultados y por el contrario, demostrar que ante una contingencia gran parte de las estrategias han quedado cortas. Ahora deberemos trabajar bajo presión. Habrá que pensar en implementar la plataforma tecnológica, las comunicaciones, el ajuste de los procesos, considerar los planes de administración del cambio y, en gran parte de las veces será sin contar con los colaboradores de manera presencial. Todo habrá que hacerlo de manera remota para implementar un modo de trabajo de manera remota (aunque el comentario parezca redundante). Una buena noticia -si es que puede haber alguna en esta situación- es que los servicios en la nube pueden ayudarnos a implementar la plataforma de trabajo a distancia de manera muy rápida, prácticamente inmediata. La plataforma existente está lista y disponible. Otro factor esencial que debe ser considerado es el económico. La situación de emergencia ha derrumbado modelos económicos que se encontraban en algo así como “zona de confort”. Las empresas que en su operación tienen el modelo presencial, como la atención al público en general, los almacenes de venta de autoservicio, toda la industria de servicios turísticos y espectáculos artísticos o deportivos, sufrirán un impacto económico que en algunos casos será letal. El impacto ya se ha sentido de forma contundente. El precio del petróleo ha disminuido a niveles récord, y el tipo de cambio no sólo ha subido sino que es extremadamente volátil con lo que es prácticamente imposible calcular costos y precios. Para los consumidores en general será muy importante aprovechar el momento antes de que la ola de incrementos en los insumos llegue; hay que actuar rápido pero, ¿será conveniente deshacernos del flujo de efectivo que mucho o poco hoy tenemos y en el futuro inmediato podamos necesitar? Cada quien será responsable -en el más extenso sentido de la palabra, de invertir en las herramientas que le permitan asegurar la permanencia en el mercado. Personalmente, hoy más que en cualquier otro momento que yo recuerde, es época de vacas flacas. Creo que, como siempre, hay que cuidar el activo más importante que tenemos en las empresas: los colaboradores. No esperemos a que el gobierno lo indique. Si en la medida de lo posible la actividad permite que implementemos horarios escalonados o trabajo desde lugares remotos como parte de las estrategias de aislamiento para disminuir el riesgo de contagio, implementemoslas ya. Adicionalmente, para los empleos que no es posible trabajar a distancia, el hecho de disminuir la densidad de personal por los que sí lo pueden hacer también contribuirá a la disminución de los riesgos de contagio. Este será un excelente ejercicio que nos ayudará a confirmar si el modelo de trabajo remoto nos funciona bien para todo o alguna parte de nuestro negocio, y para ajustar los procesos para enfrentar una situación similar en el futuro. Aquí se rompió una taza…

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