Ciclo de vida del Software.


Vivimos una época en donde la mercadotecnia es muy poderosa y, de formas sutiles -y por sutiles me refiero a poco evidentes- nos obliga a querer tener los nuevos modelos de los productos que más nos interesan.

El consumidor de tecnología, por su misma naturaleza innovadora, es uno de los mercados más propensos a caer en las estrategias mercadológicas de los fabricantes. Así, por ejemplo Apple es, sin duda, quien mejor ha hecho su trabajo en los últimos tiempos. Sus clientes hacen enormes filas para hacerse de los nuevos modelos de sus productos; el más importante: iPhone.

Samsung, Sony, y algunos nuevos jugadores en el área de la telefonía celular como Huawei no se quedan atrás.

Para el mercado del cómputo, tradicionalmente el hardware ha prevalecido sobre el software. Traer un equipo moderno, con mejor cámara, teclado retroiluminado o disco duro de estado sólido que nos permita mayor velocidad han sido algunos diferenciadores. Pero con la llegada de los teléfonos inteligentes y tabletas, la variedad de aplicaciones (“apps”) para hacer las mismas funciones ha provocado una carrera por tener cada vez mejores dispositivos; pantallas más grandes, de mayor resolución, mejores cámaras, mayor durabilidad de la batería y, en algunas ocasiones se vuelve imperativo hacer la actualización de nuestro dispositivo hasta en menos de 1 año.

En las empresas, la actualización del software de cómputo no es cosa menor. Más orientados por elementos de operatividad o seguridad, para las empresas es necesario mantener actualizados los sistemas operativos y las aplicaciones de negocio tanto en el escritorio como en los servidores.

Las grandes corporaciones lo tienen muy claro: un sistema operativo o aplicación tiene un tiempo de vida.

Definido por el desarrollador, una vez transcurrido ese periodo, el fabricante ya no sigue desarrollando “parches” de seguridad ni actualizaciones a la misma versión. Los softwares maliciosos (malware) aprovechan estas brechas de seguridad para colarse y robar archivos, impactando directamente el flujo de los procesos y la productividad de la empresa.

Un ejercicio que en la mayoría de las empresas sigue siendo vigente: ¿Qué pasaría si en este momento extraviaras tu laptop o en tu equipo de escritorio fallara el disco duro?

Las pequeñas empresas generalmente no tienen los recursos necesarios para desarrollar estrategias administrativas en torno a la administración del ciclo de vida del software, sin embargo es de vital importancia que se considere la actualización constante de todas las aplicaciones no solo desde la óptica de la seguridad; las herramientas actualizadas además, aprovechan las capacidades de las nuevas tecnologías, funcionan mejor, interactúan de mejor forma con herramientas de terceros y muestran al mercado una empresa preparada para la competitividad… es como el deseo de muchos por cambiar su automóvil por un modelo más reciente, que nos haga lucir más interesantes o juveniles, pero que además, nos permita tener mayores puntos de seguridad, mejor maniobrabilidad, más comodidad o poder disminuir costos de combustible mediante un motor más eficiente.

En Integrisys asignamos un ejecutivo de atención posventa a cada uno de nuestros clientes para asesorarlos, entre muchas cosas, a la planeación del Ciclo de Vida del Software.

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